A los 35 años de edad, San Román se retiró a los bosques del Jura, en la frontera de Francia y Suiza, para vivir como ermitaño. Pronto se le reunieron su hermano Lupicino y algunos compañeros más.
Después llegaron otros muchos aspirantes a la vida eremítica, entre ellos una hermana de San Román y otras mujeres. Los hermanos construyeron los monasterios de Condat y Leuconne, y para las mujeres construyeron el monasterio donde hoy está el pueblo de Saint-Roman-de-la.-Roche.
Después de una intensa vida de oración y privaciones, San Román murió el año 460.
Los mártires de la peste de Alejandría
El Martirologio Romano honra hoy como mártires a una multitud de sacerdotes, diáconos y fieles, que durante la peste terrible que azotó al imperio romano en tiempos del emperador Valeriano (años 249 al 263), expusieron sus vidas para asistir a los enfermos, reconfortar a los moribundos y enterrar a los muertos.
San Dionisio de Alejandría refiriéndose a estos cristianos escribió: "La muerte nos ha arrebatado a los mejores de nuestros hermanos; su heroica muerte, motivada por la fe y la caridad, apenas es inferior a la de los mártires".