Tal vez proceda del celta bridget, que significa fuerte y brillante. Nació en Uppland, cerca de Upsala (Suecia) el 1303, de padres nobilísimos. Su padre era gobernador y juez de la ciudad. Quedó huérfana de madre siendo muy niña. Una tía suya la educó, infundiéndole una gran fuerza de voluntad. A los 13 años fue casada con Ulf, hijo de otro Gobernador y que tenía 18 años.
Fundaron un hogar feliz, que tuvo 8 hijos, cuatro varones y cuatro mujeres, y que duró 28 años. Brígida tuvo su primer hijo a los catorce años. Además de a la educación de los hijos, el matrimonio se dedicaba a obras de caridad, a la oración, a la lectura de la Biblia en casa. Juntos fundaron un hospital, donde asistían frecuentemente a los enfermos.
En 1341 emprendieron una peregrinación a Santiago de Compostela (España). A la vuelta, Ulf enfermó. Con anuencia de Brígida, entró en un convento cisterciense, donde murió poco después, el año 1343. Una vez viuda, renunció a la corte y a sus riquezas. Vistió humilde saya y se entregó a la austeridad y a la oración. Fundó el monasterio de Vadstena, para el que escibió unas Constituciones. Allí surgiría la Orden de San Salvador (vulgo Brígidas).
En 1349 viene a Roma, con ocasión del Año Santo de 1350. Se establece en Roma, donde permaneció 14 años, dedicada a la oración y al ejercicio de la caridad, junto con su hija, santa Catalina de Suecia. Visitó muchas ciudades italianas para venerar reliquias de Santos. También peregrinó a Tierra Santa. Escribió muchas cartas a autoridades civiles y eclesiásticas. Entre éstas últimas, está el Papa, entonces residente en Avignon, para que volviese a Roma.
Murió en Roma el 23 de julio de 1373, a los 70 años. Fue una Santa mística en grandísimo grado. Tuvo apariciones de Jesús y de la Virgen desde los seis años. Fue muy devota de la Pasión del Señor. Dejó escritos varios volúmenes con sus revelaciones. Fue canonizada el 5 de octubre de 1391, a sólo 18 años de su muerte. El 1 de octubre de 1999 Juan Pablo II la proclamó Co-patrona de Europa, junto con Santa Catalina de Siena y Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein).