Gotardo o Godofredo, obispo (c. a. 960-1038). Hildesheim ciudad del noroeste de Alemania, en la Baja Sajonia, al pie del macizo montañoso del Harz, cerca de Hannover.
Es un gran centro industrial y de comunicaciones; en el siglo XIII era una ciudad libre del Sacro Imperio Romano Germánico; en el siglo XI, san Bernardo la convirtió en un centro importante del arte románico.
Nació en Baviera, monje benedictino en Nieder Altaich y, más tarde, abad electo de Altaich. Recorrió diversos monasterios de las regiones del Rhin, introduciendo la disciplina de la regla de san Benito.
Es uno de los animadores de la cultura del siglo XI. Su obra de constructor sacro fue posible por la confluencia de Enrique II (973-1024), rey germano, coronado por el papa Benedicto VIII como emperador del Sacro Imperio Romano (1002).
Conocida la persona del reformador entusiasta de las obras sacras, el emperador Enrique II confió a Gotardo la reforma de otros cenobios, como las abadías de Hersfeld y Tergensee, y en el 1022 sucedió a san Bernardo en su diócesis. Terminó la catedral y la iglesia de San Miguel de Hildesheim.
Se esforzó en arbitrar medios que facilitaran la enseñanza de la juventud, proporcionó al pueblo sencillo escuelas y hospitales, y fundó asilos para pobres. De todos modos, ha pasado a la historia sobre todo como un gran obispo constructor. Murió en el 1038.
José María Rubio
Nació en Dalías, Almería, en 1864. Ordenado sacerdote en Madrid el año 1887, ejerció el ministerio parroquial en Chinchón y Estremeña, siendo más tarde profesor del Seminario y Notario de la Curia diocesana.
Ingresó en la Compañía de Jesús a los 42 años y después de cinco años de formación se dedicó por entero a la predicación, dirección espiritual y ministerio de la reconciliación. Fue un verdadero padre para los pobres y abandonados, y formó muchos apóstoles laicos.
Murió en Aranjuez el año 1919, siendo beatificado por Juan Pablo II el 6 de octubre de 1985, llamándole el "apóstol de Madrid".