Hablar por celular aumenta la posibilidad de un accidente.
Si se circula a 40 Km por hora, quitar la vista del frente durante sólo 7 segundos -el tiempo que puede tomar escuchar el sonido del teléfono, tomarlo, desbloquearlo y atender- quita la atención durante casi 80 METROS. A 60 km/h el mismo tiempo roba casi 120 METROS de atención.
Según la asociación Luchemos por la Vida el manos libres no deja de ser un problema -todo lo contrario-, ya que aunque las manos están en el volante, la palanca de cambios y demás controles, la mente... "NO ESTÁ LIBRE" si uno está hablando.
El uso del celular es un factor que MULTIPLICA POR CUATRO el riesgo de accidentes. Mientras se habla por teléfono se pierde la concentración necesaria para conducir:
- no se mantiene una velocidad constante,
- la distancia de seguridad con el vehículo de adelante se reduce
- el tiempo de reacción aumenta entre medio y dos segundos, dependiendo del conductor.
La misma entidad señala que luego de un 90 segundos de estar hablando por el móvil (incluso usando manos libres):
- el conductor no percibe el 40% de las señales,
- su velocidad media baja un 12%,
-el ritmo cardiaco se acelera bruscamente durante la llamada
- se tarda más en reaccionar.
EL FENÓMENO DE LA INERCIA
Un bebé o un niño pequeño en un choque -incluso a velocidad no muy alta- esun proyectil que atravesará el parabrisas y morirá o tendrá lesiones muy severas. Lo mismo ocurrirá con una mascota. Suponer que tenerlos en brazos puede protegerlos, es ignorar que una frenada brusca o un choque multiplicará el peso y no habrá fuerza suficiente que los sujete.
La cuenta es más o menos sencilla y refiere al fenómeno físico de la inercia. Cuando se circula a 60 km/hora (la velocidad máxima en una avenida cualquiera), el auto, el conductor y todo lo que está dentro del auto viaja a 60 km/hora.
Al chocar el auto se detendrá, pero el cuerpo del conductor, el de su hijo y cualquier objeto suelto que esté en el habitáculo seguirá viajando a la velocidad que venía y en la misma dirección, impactando contra lo que tenga adelante: el cinturón inercial (si estaba colocado), el tablero, el parabrisas, el asiento de adelante o la cabeza de quien iba en él.
Como la magnitud de la fuerza de inercia está en directa relación con la masa del cuerpo y es proporcional a su aceleración, los objetos que están sueltos dentro del vehículo adquieren en el momento del impacto una fuerza cinética que transforma a los objetos en proyectiles mortales.
Si por ejemplo, se viaja a un poco menos de esa máxima de velocidad, a 50 km/hora, un perro de 20 kg puede pasar a pesar más de 1.000 kg, un paraguas más de 20, una linterna 50, un juego de llaves más de 30 y un niño 850 kg.
Si un hombre de 98 Kg viaja a 36 Km/h y choca contra un objeto fijo, la fuerza contra la que impacta el volante es equivalente a 2.500 Kg.
Al doble de velocidad, la fuerza con la que impactan los objetos y las personas, dentro del vehículo, es 4 veces mayor.