Cuando en las Trompas de Falopio se unen eficazmente un espermatozoide y un óvulo comienza la vida de un ser humano. Algo simple, fácil de comprender, facil de imaginar. Maravilloso.
A partir de ese momento, llamado por la ciencia fecundación, surge una célula única llamada cigoto, conformada por 46 cromosomas, la mitad aportada por el padre y la mitad por la madre.
Un cromosoma es una estructura dentro del núcleo de la célula que contiene el ADN (Ácido Desoxirribonucleico), organizado con proteínas que forman largas cadenas con la información genética de un ser vivo.
Los seres humanos tienen 23 pares de cromosomas (46 en total) y su función principal es almacenar, replicar y transmitir esta información genética a las células hijas durante la división celular.
De ahí que un examen de ADN puede determinar si alguien es hijo realmente de quien dice ser o si los restos de una persona encontrada por forenses corresponden a una mujer o a un hombre.
Luego de la fecundación aquella primera célula, el cigoto, comienza a dividirse y se transforma en una bolita cuyo centro dará inicio al embrión y las células periféricas a la placenta.
Entre 3 y 5 días después de la fecundación el nuevo ser humano se desplaza y llega al útero, el lugar que lo protegerá durante 9 meses mientras crece y se desarrolla.
Después de la 3° semana desde la fecundación se inicia la etapa embrionaria y a partir de la 8° semana se inicia la etapa fetal, que se extiende hasta el parto. Estas etapas son sólo nombres que la ciencia ha dado para identificar procesos vitales del desarrollo del nuevo ser vivo. Se trata de la misma criatura, el mismo hijo, en distintos momentos y con el mismo valor.
El cigoto, el embrion, el feto, el bebé, el niño o la persona, segun se lo llame es, entonces, en todos los casos el hijo de aquel hombre y aquella mujer que, si nada lo impide, nacerá idealmente luego de 40 semanas de crecimiento y desarrollo en el interior de su madre.