La confusión y la mentira de la narrativa de género
La asociación Padres Unidos –dedicada a promover la participación activa de los padres en la sana educación de sus hijos- llevó a cabo el jueves 4 de Junio en el auditorio de la Cámara de Diputados de la Nación [Rivadavia 1841, Buenos Aires], una conferencia sobre el impacto de las narrativas de género en la formación de niños, adolescentes y jóvenes, y sus implicancias culturales, educativas y sociales.
La actividad contó con el acompañamiento de Rights Analytics y Alliance Defending Freedom.
Participaron de un valioso encuentro de análisis y reflexión los doctores en Psicología de la Universidad de Oviedo, José ManuelErrasti y Marino Pérez Álvarez, autores del libro “Nadie nace en un cuerpo equivocado”, además de la Dra. SusanaAl-Halabí, especialista en prevención del suicidio y conductas de riesgo en adolescentes.
La moderación del panel estuvo a cargo del Licenciado en Psicología Ezequiel Baigorria. El encuentro pudo concretarse gracias a la colaboración de la Legisladora Nacional Alida Ferreyra.
El asesor legal para América Latina de ADF Internationa Julio Pohl, que introdujo la conferencia, sostuvo que "los padres son los primeros intérpretes del interés superior de sus hijos" y remarcó la necesidad de fortalecer el rol de las familias en las decisiones que involucran a los menores. Planteó también la urgencia de revisar y derogar los artículos 5 y 12 de la Ley de Identidad de Género (N° 26.743, sancionada en 2012), al considerar que limitan la participación de los padres en las decisiones fundamentales para el bienestar de sus hijos.
El Dr. José Manuel Errasti [ESCUCHAR AUDIO] comenzó su exposición señalando que, si bien están muy extendidos como sinónimos, "sexo" y "género", no son lo mismo.
"El sexo es una característica de todo el espectro animal, que tiene que ver básicamente con la reproducción. Nadie discutiría que tenemos los ojos para ver, los pulmones para respirar y también los genitales tienen una función, no están ahí de forma caprichosa".
"Hay individuos que fecundan -los llamamos machos si hablamos de animales y los llamamos varones si hablamos de seres humanos- y hay individuos que gestan -los llamamos hembras si son animales y los llamamos mujeres si son seres humanos- y es la especie animal la que es binaria, no lo son sus individuos. De los individuos se dirá que son varones o mujeres", señaló el Dr. Errasti.
"Cuando nace un bebé se registra el día, la hora, el lugar de nacimiento, el nombre de los padre y se observa -no se asigna- el sexo con el que ha nacido y se anota como dato objetivo que es".
"Al lado de sexo, aparece el concepto de género que tiene que ver con todo el aparato simbólico, cultural, psicológico, laboral, sociológico, educativo, afectivo, en donde se organiza cómo van a ser los varones o las mujeres en cada sociedad."
Desarmando una consigna básica de la ideología de género, el académico expresó que no es el género el que condiciona al sexo, sino el sexto el que condiciona al género. Para ilustrar la locura radical de los cultores de la ideología Errasti proyectó un inverosímil comentario de 2019 de Lena Holzer (profesora de Género, Raza y Derecho de la Universidad de Cambridge), publicado en una revista australiana, en la que sentencia que consignar en un certificado de nacimiento que el ser nacido es de un sexo determinado constituye un acto violento ya que condiciona el desarrollo físico en uno u otro sentido.
Categóricamente, el Dr. Errasti expuso su rechazo a que en ámbitos escolares (en España, la Argentina o donde sea) se enseñen mentiras. Ofrecer a los niños y jóvenes información que no se ajusta a la ciencia y a la naturaleza, arrastrándolos a creer en conceptos erróneos es una forma de agresión que los afecta a ellos y a toda la sociedad.
Por su parte, Marino Pérez Álvarez [ESCUCHAR AUDIO] advirtió que “educar implica ayudar a los jóvenes a encontrarse con la realidad y comprender sus límites, en una sociedad que muchas veces promueve la satisfacción inmediata de cualquier deseo”.
"En 2011 29 varones en la Argentina solicitaron el "cambio de sexo" y en 2023 fueron 828 varones y 1331 mujeres los que lo solicitaron", mencionó Pérez Álvarez, demostrando un crecimiento exponencial que también se ha dado en España y otros países. Esto confirma que existe, como lo señalara la Dra. Lisa Littman en 2018, que describió el concepto de disforia de género, un "contagio social" que lleva a convencer de cierto malestar o disconformismo con el propio cuerpo y que nada tiene de biológico.
El autor de "Nadie nace en el cuerpo equivocado" destacó, asimismo, que la transición social (lo de cambiar el nombre de la persona por su aparente inclinación hacia el sexo opuesto) no es inocua: constituye el primer paso para un proceso que seguirá hacia el final.
La transición social (empezar a llamar a una persona como si fuera del otro sexo), advirtió, no es algo menor, inofensivo o inocuo. Es el primer paso en la cinta transportadora que llevará a la persona a las otras transiciones como el bloqueo de la pubertad para impedir el natural desarrollo y el abordaje farmacológico y quirúrgico que la hará ver con un aspecto del sexo contrario. La aparición de las redes sociales, señaló Pérez Álvarez, han sido funcionales al contagio social de la idea de género y que es posible y natural un cambio de identidad.
Por su parte la Dra. Susana Al-Halabí [ESCUCHAR AUDIO] reflexionó sobre la salud mental de los adolescentes expresando que la reafirmación del género no resuelve los conflictos psicológicos preexistentes al proceso de cambio, sino que, por el contrario, los potencia. El abordaje científico permite determinar que aumenta considerablemente la necesidad de tratamiento psiquiátrico con posterioridad a una cirugía de "reasignación de sexo", pasando de un 22% (antes del procedimiento) a un 55%.
La prestigiosa académica fue clara al expresar que es falsa la consigna de que la disforia de género y la no aceptación social sean la causa de los intentos de suicidios y de la consumación de tal medida. Hay suficiente documentación que demuestra que son otros problemas psicológicos de la persona los que la llevan a pensar en quitarse la vida. Pero a los ideólogos de género les sirve presionar a familias y sociedad con la afirmación de que alguien se mató porque no se aceptaba plenamente su "condición".
Facilitar la llegada a niños y jóvenes de información errónea, basada en militancia ideológica de género, sólo expone a la confusión y a la aceptación de grandes mentiras.