Las abejas son responsables de polinizar más del 70% de los cultivos del país (como manzanas, cítricos, girasoles y arándanos) y sostienen una industria apícola: Argentina es el segundo exportador mundial de miel.
Estos insectos son vitales para garantizar la seguridad alimentaria y motorizar las economías regionales de la Argentina: la apicultura es una actividad que sostiene a casi 100.000 familias en el país.
Uno de cada tres alimentos que consumimos depende de la polinización que realizan las abejas. En Argentina, ensayos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) demuestran que las abejas aumentan sustancialmente el rendimiento y la calidad de los cultivos frutihortícolas.
Beneficios del consumo de miel
La miel es excelente para tratar dolores de garganta y calmar la tos, es fuente de energía y nutrientes (aporta vitaminas B, C, D y E) y minerales esenciales (hierro, calcio, potasio y zinc), protege la mucosa gástrica ayudando a aliviar la gastritis y mejorando el tránsito intestinal, ayuda a regular los niveles de colesterol, triglicéridos, es beneficiosa para prevenir el hígado graso no alcohólico y ayuda a mitigar los síntomas de la rinitis alérgica estacional.
No obstante, el consumo de miel es bajo en la Argentina. Apenas se consumen entre 200 y 250 gramos por persona al año, una cifra muy inferior al kilo anual que consume cada europeo.
Las abejas ayudan a producir muchos de los alimentos que consumen los humanos, desde frutas y verduras hasta nueces e incluso productos animales. Cuando polinizan las plantas dan sus las flores, frutas y semillas de las que muchos animales dependen para alimentarse.
La degradación de los ambientes naturales es uno de los factores que afecta seriamente la supervivencia de las abejas. La pérdida de diversidad floral lleva a un deficit en la disponibilidad de nutrientes para las abejas y una baja en el sistema inmune de la colmena que debilita su salud.
Otro factor es un ácaro llamado Varroa destructor, que afecta a las abejas en todos sus estadios, principalmente los de larva y pupa. Se trata de un parásito externo que se alimenta del cuerpo graso, un órgano que en los insectos cumple una función similar al hígado humano.
Ese parásito es vector de distintos virus que pueden afectar las alas de las abejas o impedir que las crías completen su desarrollo.
Un mercado próspero para la Argentina
La producción de miel en nuestro país se mantuvo firme durante 2025, ubicando al país como el segundo mayor exportador mundial con E.U.A. como destino principal (el 66%), seguido por Alemania y Japón. El líder indiscutible en el mundo es China, con una producción cinco veces mayor que la argentina.
Con más de 80 tipos de mieles, el sector exportó más de 90.000 toneladas, lo que generó ingresos superiores a los 200.000.000 de dólares, además de un destacado crecimiento en la exportación de abejas reinas.
De acuerdo con un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el sector apícola argentino acumuló un crecimiento del 93,7% en valor exportado durante el primer trimestre de 2026 respecto al mismo período de 2025. En Marzo de 2026 las exportaciones alcanzaron 39.000.000 de dólares, lo que representa un aumento interanual del 122,7%. En volumen, entre Enero y Marzo de 2026 se exportaron 29.887 toneladas de miel natural, frente a 13.638 toneladas de 2025.