El Senado de Francia rechazó el lunes 11 de Mayo, por 151 votos contra 118, el artículo 2 del proyecto de ley sobre el final de la vida, que definía los contornos de la llamada "asistencia médica a morir".
Es la segunda vez que la Cámara alta tumba la pieza central de la reforma impulsada por Emmanuel Macron: ya lo hizo en primera lectura el 28 de Enero.
La votación deja el texto prácticamente sin contenido y abre la puerta a que el Gobierno otorgue la última palabra a la Camara de Diputados donde sus integrantes han aprobado el dispositivo en dos ocasiones, aunque con una mayoría cada vez más ajustada.
Horas antes, y en contraste elocuente, los senadores habían adoptado de forma definitiva (por 325 votos contra 18), el proyecto de ley de cuidados paliativos, un texto que refuerza el acceso territorial a estos servicios y crea las "Casas de acompañamiento y cuidados paliativos", estructuras intermedias entre el hospital y el domicilio.
Los profesionales de cuidados paliativos, contra el gesto letal
La oposición al texto no procede solo del hemiciclo. La Sociedad Francesa de Acompañamiento y Cuidados Paliativos había denunciado días antes que las enmiendas de la comisión senatorial "inscriben más explícitamente aún la muerte provocada en el ámbito del cuidado, en detrimento de la claridad de los referentes médicos, de la protección de las personas vulnerables y de los principios fundamentales de la ética sanitaria". Su presidente, Ségolène Perruchio, fue especialmente contundente: "La comisión persevera en la confusión máxima entre gesto letal y cuidado. Si la versión adoptada ambiciona proteger mejor a los pacientes, en realidad instaura una peligrosa continuidad entre el alivio de las personas que sufren y la provocación intencional de su muerte".
La paradoja es significativa: la misma jornada parlamentaria que consagró definitivamente la ley de cuidados paliativos evidenció que los propios profesionales del sector consideran incompatible el acompañamiento al final de la vida con la administración de una acción letal.
Los senadores aprobaron el artículo primero con una enmienda de Louis-Jean de Nicolaÿ (LR) que sustituye la expresión "final de la vida" por "acompañamiento del final de la vida".
"El código de salud pública no tiene vocación de organizar la muerte, sino de acompañar a las personas en el final de la vida respetando su dignidad y su voluntad", argumentó.
Al abordar el artículo 2, los campos quedaron definidos. Bruno Retailleau (LR) advirtió de que "las presiones vendrán, presiones financieras sobre un sistema sanitario que funciona mal" y de que "a partir del momento en que se plantea esta cuestión como un derecho, ninguna salvaguarda resistirá mañana". Desde la izquierda, Cécile Cukierman (grupo Comunista, Republicano, Ciudadano y Ecologista) coincidió en el fondo: "No hay un derecho a morir, puesto que vamos a morir. ¿Por qué querer inscribir como derecho algo que es un hecho?".
Los dos bloques de enmiendas, tanto las que pretendían restablecer el texto de Diputados como las que buscaban suprimir íntegramente el artículo, fueron rechazados por amplio margen: 180 contra 133 las primeras y 213 contra 84 las segundas.
Muriel Jourda (LR) resumió la posición de los opositores: "Estamos infringiendo todos los principios que hacen de nuestra sociedad una sociedad humana". Retailleau añadió que, si la ley se aprueba, "al borde de la muerte, cada persona deberá preguntarse si no es un peso muerto, una carga para la sociedad o para sus seres queridos". Jean-Baptiste Blanc (LR) advirtió de que la ley supondría "la eliminación del débil" y "una ruptura muy profunda de nuestro orden jurídico".
Numerosos senadores señalaron que la experiencia de todos los países que han despenalizado la eutanasia demuestra que las salvaguardas caen una tras otra.
Un frente que se amplía
En las últimas semanas, varios parlamentos europeos han cerrado la puerta a la legalización de la eutanasia: el Parlamento escocés rechazó un texto similar el 17 de Marzo, y la Cámara de los Lores del Reino Unido se opuso a un proyecto de ley análogo el 24 de Abril.
En la propia Francia, la oposición parlamentaria crece: los votos contrarios en la Asamblea Nacional pasaron de 199 en primera lectura (Mayo de 2025) a 226 en segunda lectura (Febrero de 2026), lo que erosiona la mayoría favorable y refuerza la incertidumbre sobre el desenlace final de la reforma.
El Gobierno podría dar la última palabra a la Cámara Baja
El rechazo del Senado deja las dos cámaras en posiciones irreconciliables.
Según diversas fuentes parlamentarias, el Gobierno podría optar por conceder la última palabra a la Asamblea Nacional para intentar aprobar la reforma antes del receso estival.
El senador Francis Szpiner (LR) ha afirmado haber reunido más de 195 firmas de parlamentarios para iniciar un referendum de iniciativa compartida que prohíba cualquier forma de eutanasia, un procedimiento que, no obstante, nunca ha llegado a término desde su creación en 2008.
[Fuente: InfoCatólica]