Nuevamente la sociedad se ve sacudida por una noticia espeluznante.
No fue otro ladrón que entró a robar en una casa, un conductor alcoholizado que atropelló a un anciano o una estufa defectuosa que se llevó la vida de una familia entera mientras dormía.
No, no fue nada de eso.
Ángel López era un niño de sólo 4 años que murió en el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, porque recibió días antes 22 golpes en la cabeza por parte de su madre Mariela Altamirano y de su concubino Maicol González.
La determinación de las lesiones fue lo que motivó al juez Alejandro Solís la inmediata prisión preventiva de ambos. González fue acusado del delito de homicidio simple y Altamirano de homicidio agravado por la condición de madre y omisión. La pena, de comprobarse la culpabilidad, será perpetua.
Mariela Altamirano, la madre de Ángel lo abandonó cuando tenía un año al cuidado del padre Luis y su pareja Lorena. Ambos se ocuparon cariñosamente de él, lo escolarizaron y le dieron el entorno que todo niño merece.
La madre biológica regresó 4 años después, denunció al padre por violencia, solicitó que le entreguen al niño y la justicia decidió darle la custodia, a pesar del abandono y de las inconvenientes condiciones en las que vivía en el barrio Zona de Quintas.
El pequeño Ángel cambió rotundamente en Noviembre de 2025 al saber que estaba obligado a ir a vivir con esa mujer a la que no conocía. De ser un niño alegre y siempre bien predispuesto pasó a estar exaltado, enojado, angustiado y gritando. Esto surge del testimonio de Sandra Jaramillo, su maestra en el Jardín de Infantes Nº 413.
A todo el mundo estremece ver el video que su papá y su madre de crianza registraron el 9 de Marzo para mostrarle a la justicia lo mal que se ponia Ángel al tener que ir a la casa donde, evidentemente, la pasaba mal. Las autoridades desestimaron ese material.
Tampoco sirvió que Luis, el padre del niño, fuera a la comisaría a denunciar que Ángel apareció en el jardin de infantes golpeado y con bajo peso. Tan civilizada acción concluyó en que la justicia le impuso una restricción de acercamiento.
El triste desenlace es el que todos conocemos. Ángel recibió violentos golpes en la cabeza que provocaron las lesiones cerebrales que lo mataron.
Al igual que sucediera a 1.200 km, en Santa Rosa (La Pampa) a fines de 2021, cuando la lesbiana Magdalena Espósito Valenti y su pareja Abigael Paez torturaron y abusaron sexualmente de Lucio Abel Dupuy (5 años), la justicia hizo lo necesario para que la tragedia ocurriera.
También en aquel caso la madre abandono a su hijo. Decidió viajar por el país con su pareja y dejar legalmente a su hijo a cuidado de sus tíos. Un año después volvió y reclamó la tenencia que la jueza Ana Clara Pérez Ballester y la asesora de menores Elisa Alejandra Catán le facilitaron sin estudio socioambiental alguno. Si eso no hubiera ocurrido Lucio estaría vivo y por celebrar su 10° cumpleaños.
Aunque se promovió el enjuiciamiento por "incumplimiento reiterado de los deberes inherentes al cargo" e "incompetencia o negligencia reiterada, demostrada en el ejercicio del cargo", la justicia de La Pampa protegió a Pérez Ballester y a Catán absolviéndolas de las acusaciones.
La ideología de género y el feminismo, infectando la administración de justicia, han facilitado la muerte de los pequeños Ángel y Lucio.
Aunque se haya sancionado en 2023 la ley N° 27.709 para la formación continua de funcionarios públicos, la protección de la identidad de denunciantes y campañas de concientización, la adhesión ideológica de los miembros de la justicia, que han sido formados con esa perpectiva, además de la distancia que evidencian tener con la realidad y el bienestar de los niños, seguirá provocando víctimas que, en algunos casos serán mortales.
La ideología de género, aberración anticientífica iniciada hace más de 30 años por el feminismo, busca de distintas formas destruir la estructura básica de la sociedad: La familia, que sólo pueden formar hombres y mujeres.
Engañando a las mujeres, el feminismo odia abierta o solapadamente al hombre, al que le adjudica ser la causa de todos los males e infortunios del mundo.
La justicia, alterada por este condicionamiento ideológico, ha fallado infinidad de veces con el preconcepto de que el hombre siempre es culpable. ¿Quién no tiene un caso conocido de denuncias falsas de violencia con restricción de contacto con los hijos?
Estas concepciones ideológicas han utilizado todos los medios para sus perversiones. La política, la justicia, el mundo empresarial, los medios de comunicación, la cultura y la educación se han contaminado de esa mirada sesgada, parcial y deformada que lleva al desorden, la confusión, la infelicidad, la enfermedad y la muerte.
Entre tantos desafíos para salvar a la Patria está el de erradicar el virus del género y el feminismo.
-> María de los Ángeles Justo