Lionel Messi es, indudablemente, el motor de la selección nacional.
Un hombre ya mayor para un futbol profesional de altísimo nivel competitivo, pero capaz de sostener a todo un equipo en la adversidad.
Messi es un gran ejemplo de talento, esfuerzo, nobleza y superación para sus compañeros y para todo aquel que tenga un desafío por delante.
El resultado para el infarto ante Egipto a poco de terminar el partido por octavos de final, demuestra que cada uno de los jugadores argentinos, bajo la mano precisa de Scaloni, es capaz de arremeter aún cuando todo indique que no es posible un resultado favorable.
Un final épico, inimaginable, de 3 goles en poco mas de 10 minutos empujó la alegría y las lágrimas de todos. Messi, desbordado de emoción, representó a cada uno de los que palpitaron el encuentro.
Pelear, esforzarse, arremeter, pensar, no bajar los brazos hasta el final. Gran mensaje del seleccionado nacional.
-> Alberto Mora