La palabra exótico tiene su origen en el latín (exoticus) y refiere a todo aquello (objetos, personas y hechos) de orígen distinto a quien lo observa o considera.
De allí que cuando se dice que algo es "exótico" no es algo raro, misterioso o extravagante. Es de otro origen, de otro país.
Tanto una danza, como una comida o una prenda de vestir pueden ser exóticas cuando somos de Buenos Aires y ellas son de Austria o Ecuador. Pero si estamos en Austria o Ecuador serán autóctonas. Para los austríacos o ecuatorianos, nuestra comida (una milanesa a la napolitana) será exótica.
Habiendo comprendido esto, es simple entender que todos los países son... exóticos, es decir, no son de acá.
Por su parte, lo autóctono, palabra de orígen griego (autóchthōn), sería "nacido en la misma tierra", también refiere a "indígena", a "yo mismo" y "la tierra, el suelo". Su significado sería "Qué es propio de un lugar y que reside en él". Algo similiar ocurre con "aborigen", que viene del latín (ab origene) y significa "desde el principio".
En biología se utiliza el término exótico para calificar especies, grupos, comunidades de fauna o flora que no son propias de un lugar.
Las plantas o animales exóticos provocan una alteración del ecosistema ya que, naturalmente, no están en equilibrio con él. Puede suceder que su población no tenga controladores y conspire con el desarrollo de otras especies, al tiempo que no interactúa con otras.
Las plantas y animales autóctonos están en adecuado equilibrio con el ecosistema, encuentran alimento, nidifican y no se desarrollan ni más ni menos de lo conveniente (salvo las alteraciones que provoca directa o indirectamente el hombre).
Basándonos en el sentido de esta explicación, lo exótico (aquello que no pertenece a nuestro lugar) trastoca, desordena, asfixia, desequilibra y no permite un desarrollo armónico, mientras que lo autóctono se relaciona mejor entre sí, libera, fortalece, da mejores frutos y facilita la convivencia de todos.