El cáncer de piel es una enfermedad producida por el desarrollo de células cancerosas en cualquiera de las capas de la piel.
Existen dos tipos principales de tumores: el carcinoma y el melanoma.
Los carcinomas basocelulares y espinocelulares son los más frecuentes, mientras que los melanomas son mucho menos frecuentes (1%), pero su evolución en general es de peor pronóstico, ya que es el responsable de más del 65% de muertes por cáncer de piel en el mundo.
Los rayos ultravioletas provocan distintos efectos sobre la salud, como cataratas, inmunosupresión, quemaduras, envejecimiento prematuro y cáncer.
Las camas solares y cualquier otro método de bronceado artificial son altamente perjudiciales para la salud. Tal aseveración se basa en que aumentan en más del 70% las posibilidades de cáncer de piel.
Si la exposición al sol es inevitable, se sugiere:
• Usar prendas de vestir que cubran zonas delicadas como el rostro, los brazos, la zona del pecho.
• Aplicar abundante protector solar de amplio espectro (que proteja contra los rayos UVB y UVA) con factor de proteccion solar superior a 30 (dependiendo del tipo de piel). En caso de pieles blancas, que se enrojecen, se recomienda de 50 o más.
• La protección solar debe ser renovada cada 2 horas y cada 30 minutos en caso de cualquier interacción con el agua (ducha, inmersión, etc).
• Evitar la exposición solar entre 10 de la mañana y 4 de la tarde, cuando los rayos ultravioletas son más intensos. Por supuesto si alguien se expone al sol sin cuidado desde las 16:00 hasta el ocaso, también estará arriesgándose.
• En días nublados o con “resolana” la protección debe ser la misma; los rayos UVA llegan igual a la piel.
• Evitar exponer a los niños menores a un año al sol directo.