La hidratación en el adulto mayor es crucial y consiste en beber entre 1,5 y 2 litrosde líquidos al día, preferentemente agua, aunque no tengan sed, usando recordatorios y acompañando comidas y medicamentos.
Para tener noción de cuánta agua se está bebiendo el método más práctico es contar la cantidad de vasos.
Aunque la necesidad de líquido puede variar según la persona, se estima que tomando entre 6 y 8 vasos a lo largo del día cubre lo recomendable, en especial en días cálidos.
Es importante incluir frutas y verduras ricas en agua, y limitar cafeína y alcohol, ya que la sensación de sed disminuye con la edad y la deshidratación afecta el funcionamiento cerebral, circulatorio y muscular, pudiendo causar problemas como calambres.
Los ancianos suele tener menor sensación de sed, incluso cuando su cuerpo necesita agua.
La hidratación es importante en cualquier edad ya que cuando el cuerpo pierde demasiado líquido, sus funciones se ven afectadas.
Los síntomas más comunes de falta de hidratación son tener la boca seca, orina concentrada con color amarillo intenso, dificultad para concentrarse, sueño, hormigueo, nerviosismo, estreñimiento, náuseas, desorientación e incluso caídas.